Opinión, por Helenio Lucas Fernández Parrado

Sábado 6 Febrero, 2010

Han pasado los Reyes Magos y han dejado la estela de ilusión que colma los sueños de la chavalería. Pero mientras ellos se mueven en los mundos virtuales de las plays, las win, o, los menos, en los mágicos de las Crónicas de Nandia, Oliver y Benji, o El diario de Greg 2; los padres proyectan sus frustraciones soñando que sus hijos sean lo que ellos quisieron ser y no pudieron.
Viene esta reflexión a cuento del comentario que días atrás me hizo un entrenador de bases que me explicaba la desazón que padecía por la presión que le hacen los padres de sus jovencísimos jugadores. Tan grande es que se está planteando dejar de entrenar al equipo.
Lo cierto es que analizado su trabajo con objetividad, sin pasión y con rigor técnico, es impecable: trabaja con objetivos alcanzables y adaptados a la edad, y lo que es más importante, capacidad de sus jugadores.
Para su desgracia los avatares del calendario, colocaron al equipo en los primeros puestos de la clasificación, pero esto, como el muy bien dice, no fue más que un espejismo: faltaban los partidos contra los equipos mejor dotados. El tiempo no ha tardado en poner a cada uno en su sitio, y algunos padres ya comentan que la culpa es del entrenador por poner a todos los niños. Personalmente, para mi seria un halago que me imputaran ese crimen: que juegan todos los niños. Me declararía reo, convicto y confeso.
El caso es que mi colega conoce de sobra el potencial de su equipo y sabe hasta donde dará de sí su rendimiento. Por otro lado, es de los que piensan que la competición es necesaria e interesante, pero que lo que se pretende es enseñar, conseguir que todos los jugadores se diviertan, participen y no estén condicionados por los resultados.
Los mismos derechos tienen a participar los dotados, como los que no lo son tanto.
Y aquí empieza el problema: Unos padres reclaman más minutos para sus hijos, mientras otros, consideran que hay niños que juegan demasiados.
Se podría llegar a la conclusión, en este mundo de pasiones, que no de razones, que cuando todo el mundo critica es porque no se le da trato de favor a nadie, y se está haciendo lo correcto, aunque es una carga pesada que hay que saber sobrellevar.
En este planeta del fútbol, en otros deportes no se da tanto este fenómeno, en el que todo el mundo sabe una hartá teniendo como única fuente de sabiduría lo que ve en la tele, escucha en la radio, o lee en el as y en el marca, sin haberse tomado la molestia de profundizar en la materia dedicando su tiempo a formase, es muy difícil conservar el equilibrio. El delirio, las ansias de esos padres por ver convertidos a sus hijos en fulgurantes y millonarias figuras de la elite del deporte, les nubla la razón.
Se les olvida que son niños que tienen mucho que aprender, que avanzar, que progresar, por lo que apostar por el futbol como única salida profesional de futuro es hacerlo por una de las actividades más difíciles, solo el 3 por mil llega a profesional y no todos de primera, con lo que el envite se torna altamente peligroso.
Por otro lado, podríamos debatir, como con los toreros o los artistas, si el futbolista nace o se hace.
Soy de los que creen que nacen, y que un buen entrenador solo ayuda a perfeccionar sus cualidades innatas. Vamos, como la materia, que ni se crea ni se destruye, solo se transforma. Con el futbolista, con el deportista en general, pasa lo mismo, si no hay materia prima no se puede sacar un crak, y quien lo dude que vea los videos de Messi, Ronaldinho, Raúl o Navas, entre otros, cuando eran niños, y comprobaran que ya eran los más listos técnica y tácticamente, además de unos estrategas precoces que transitaban muchos años por delante de los de su edad… Luego, si sus compañeros recibían la misma formación, ¿por qué no todos siguieron la misma senda?
La respuesta es obvia, Si el kit no viene completo no se puede armar el mueble, o como dijo Rafael “El Gallo”, lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible.Por tanto, no tengan prisas. Crecerán, llegará el tiempo de la competición, y entonces, con la madurez que dan los años, cada cual tomará su camino: la gran mayoría jugará en los aficionados si les sigue gustando el futbol o los deja la novia, y solo una élite podrá vivir un par de décadas haciendo lo que más le gusta, y si son de los pocos que se salen, tendrán su vida resuelta si no dilapidan la fortuna que el futbol les da a sus escasos hijos predilectos.

Por eso, es fundamental que a estas tempranas edades, los padres, y cuando hablo en plural me refiero también a las madres, todos, padres y madres, sean de los jugadores muy buenos, que cuando se enfrenta a otros mejores ya no lo son tanto, sean de jugadores buenos, regulares y menos habilidosos, sepan que todos los niños tienen un derecho inviolable: el derecho a jugar. Helenio L. Fernández Parrado

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1 comentario on “Opinión, por Helenio Lucas Fernández Parrado”


  1. Andres dijo:

    Tras leer el comentario de Helenio Lucas ,solo puedo compartir todo lo que dice y decir que si todos los entrenadores tuvierán la misma manera de pensar tendriamos un deporte mucho más sano y veriamos que se terminarian las peleas ,los insultos y demas problemas que trae el futbol,así que animarle a que siga trabajando como lo hace y que como el dice el que tenga que llegar a ser un crack llegara y el que no no pasa nada ,habra aprendido lo que es trabajar en equipo y tener una disciplina,asi que a seguir trabajando mister.

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